¿Por qué quiero una pareja?

El amor romántico nos ha destruido el amor. La idealización de las relaciones de pareja impuesta por la sociedad, nos ha llevado a creer que el amor es la solución a todos los males de nuestra vida. Es importante, primero, reconocer que las relaciones de pareja no son necesariamente la única forma de amor o el vehículo hacia éste. En segundo lugar, el amor no es fundamentalmente igual al enamoramiento, pues mientras que el primero nos habla de una emoción basada en el compromiso y la preocupación por el otro, el segundo hace alusión más bien a un estado de fascinación por una persona que nos parece ideal. Desde mi percepción, uno de los fenómenos que más nos afectan como seres humanos en nuestras relaciones es la idealización del amor, gracias a la forma en que se nos presenta desde que somos pequeños.

A lo largo de esta entrada, estaré utilizando a manera de análisis y como un ejercicio personal, partes de varias de mis canciones favoritas, escenas de mis películas o series favoritas e incluso citas de libros que me gustan o que en su momento me gustaron mucho. ¿Por qué? porque las nociones que tenemos del amor parten en gran medida de lo que consumimos, es decir, la música que escuchamos o las películas y series que vemos tienen un fuerte impacto en nosotros, porque nos crean estándares muy problemáticos sobre cómo es que se tiene que sentir el amor para ser considerado como «la relación ideal» o «el amor verdadero». «

«Confesaré, ha vuelto aquella fiebre de siempre
Y tras la ventana, desnudaba a la mitad de la gente
¿Por qué sus vidas me parecen mejor?
Si no he aprendido, ya no hay solución
Te nombro culpable de mi gris situación»

Los seres únicos, Love of Lesbian

El primer problema que pude encontrar después de leer la entrada de blog de Coral Herrera Gómez fue algo muy específico: las personas usamos el amor como una forma de no estar aburridos. Se le ha dado al amor una categoría de excepcionalidad, que nos ha llevado a creer que al encontrar a alguien de quien nos enamoremos, entonces nos embarcaremos en un mar de aventuras y experiencias que nunca hemos tenido antes. La realidad es que las relaciones amorosas son solo un elemento más de nuestra cotidianeidad, que aunque nos puede brindar una inmensa felicidad, no implica que solo por ello dejaremos de estar sujetos a nuestras vidas actuales. Tener una relación amorosa no quiere decir que vas a empezar una vida completamente nueva, solo implica que vas a integrar a una persona especial a tu día a día. El amor es un proceso de compartir tu vida con alguien nuevo, alguien que te dará una nueva perspectiva sobre las cosas, pero si no estás conforme con la forma en la que estás viviendo, tener una pareja no resolverá tus crisis, puede que solo las empeore.

«And all at once, you are the one I have been waiting for
King of my heart, body and soul,
And all at once, you are all I want, I’ll never let you go
King of my heart, body and soul»

-King of my heart, Taylor Swift-

Pasando a la segunda cuestión más problemática del amor romántico, existe una noción generalizada de que existe una persona, que será la que vendrá a solucionar todos nuestros problemas, a completarnos y a darnos todas esas cosas que hemos estado esperando a lo largo de nuestra vida. *Spoiler alert* Esa persona no existe. La idealización de las personas únicamente nos lleva a decepción, enojo e irresponsabilidad. Una pareja no viene a resolver todos los problemas emocionales que hemos acumulado a lo largo de los años, ni va a venir a darnos la fórmula mágica para dejar de estar insatisfechos con nuestras vidas. Idealizar a una persona conlleva también transferirle la responsabilidad de tu bienestar, lo cual es un acto sumamente irresponsable. La realidad es que todos somos personas imperfectas intentando encontrar nuestro lugar en el mundo, que a lo largo del camino se irán topando con personas que las harán sentir felices. El asunto esencial aquí es que no necesitamos una pareja, podemos decidir tener una, pero esta decisión no debe estar basada en una necesidad de llenar vacíos, porque no existe persona en el mundo que pueda completar a alguien que ni siquiera sabe que está incompleto.

Las expectativas de amor romántico nos llevan a una última situación, la cúspide del amor romántico sigue siendo la romantización del matrimonio. Esta situación no nos es ajena a ninguna de las mujeres, a quienes se nos impone que para estar completas, debemos encontrar al «hombre ideal» (siguiendo las expectativas sociales heteronormadas), quien será el que nos rescate, será nuestro príncipe y nos llevará a una vida eterna de felicidad en la que no tendremos que preocuparnos nunca por nada, solo por estar a su lado. Perpetuar esta idea de que el amor deriva de la dependencia, es sumamente problemático, pues nos inserta en una dinámica en la que dejamos de ser considerados como personas independientes, con ideas propias, que tienen sueños y aspiraciones que van más allá de solo desear conocer a alguien y casarnos. Al decir esto, no es que esté demeritando al matrimonio como una muestra de un amor y un compromiso tan profundos, que dos personas decidan estar juntas en todo, incluso frente la ley.

El problema de la romantización del matrimonio, es que lo convierte en un fin y no en un medio que sirve como otra forma de reafirmar el amor que dos personas se tienen. Socialmente se nos ha impuesto que el fin último del amor debe ser el matrimonio, con todo y que nunca estaremos completos si no llegamos a cumplir esta expectativa social. Por lo tanto, la presión de tener una relación perfecta a ojos ajenos, nos arrastra en un montón de dinámicas que terminan por mermar nuestra relación con nuestra pareja, con los otros y con nosotros mismos. El amor debe ser una decisión libre, consensuada, llena de compromiso y aceptación por el otro, que nos hace sentir tranquilos, aunque a la vez emocionados. Tener una relación solo por tenerla o por creer que será dramática, épica y excepcional como en las películas o la música, únicamente nos llevará a una constante insatisfacción. Amar no debería ser un fin, sino algo que solo sucede, que nos vuelve felices y nos deja ver el mundo de una manera diferente.

22/02/20: Después de haber leído los comentarios en el foro, me di cuenta de que varias personas coincidimos en que el problema principal del amor romántico está en idealizar las relaciones de acuerdo con lo que nos han vendido toda la vida. Sin embargo, aunado a ello, hay un aspecto importante que mencionó una compañera, el hecho de que nosotros seamos víctimas de la idealización de alguien y de pensar que alguien va a arreglar todos nuestros problemas, se puede ver desde el otro lado también. Hay veces en que llegamos a estar en una relación y sentimos la responsabilidad de «arreglar» a la otra persona, porque eso es lo que se espera de nosotros y solo a través de ello nuestra pareja llegará a ser feliz. A la larga, esta dinámica termina siendo sumamente desgastante para la persona que adopta el papel de «salvador» y puede desembocar en aún más dificultades para ambas partes.

Un comentario en “¿Por qué quiero una pareja?

  1. Avatar de alejandradlatorre

    Excelente reflexión, Karla. Recuperas consideraciones muy importantes, a manera de implicaciones que ha tenido el modelo de amor romántico. Y digo modelo, pues eso es lo se ha enfatizado, se trata de un modelo de relación afectiva, y no de un sentimiento, como nos lo hemos creído.
    Por otra parte, entre las serias implicaciones que tiene, además de las que has señalado, ha sido la profundización de un estilo de vida tremendamente individualista. Desde la perspectiva de la autora, es el amor romántico, lo que nos ha hecho enfocar el afecto en una persona, restringiendo el interés, el cuidado y los afectos hacia la comunidad.

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