Condiciones sociales

Esta semana, como actividad previa a la escritura de esta entrada en el blog, se nos indicó que era necesario ver el documental «Los herederos» de Eugenio Polgovski. En esta largometraje de alrededor de hora y media se refleja la forma en la que viven niños y adultos en una comunidad rural. El elemento principal de la obra es observar cómo es que los niños van asumiendo su rol dentro del grupo de individuos al que pertenecen, en este caso, de su comunidad. Desde mi propia interpretación, el que el documental se llame «Los herederos» hace alusión a la forma en la que estos niños se van insertando en las prácticas que su propio medio les requiere, dependiendo de su rol dentro de su entorno social.

La forma en la que uno crece y su entorno, determinan en gran medida cuáles serán las actividades a las que es posible dedicarse. Es decir, si crecemos en un entorno en el que lo que se espera de nosotros es buscar leña, ayudar en el hogar, cuidar a los animales y trabajar en la cosecha, es muy probable que eso terminemos haciendo. Nosotros heredamos lo que nuestro entorno nos da, y hacemos con ello lo mejor que podemos. El que yo naciera en un entorno urbano, con acceso a muchas facilidades que en otras partes del país no están, con completa libertad de elegir lo que quiero hacer en mi vida, implica que yo heredo esas facilidades, mientras que otras personas pueden heredar obstáculos que vienen desde generaciones atrás.

La agencia, es decir, la capacidad que tiene un individuo de influir sobre su entorno y sobre sí mismo, es muy importante si queremos entender dónde estamos parados y qué estamos heredando. La pregunta más común en el debate sobre la agencia, es si el individuo determina su entorno o si su entorno le determina. No es fácil llegar a una respuesta generalizada al respecto, pues mientras quienes tienen los privilegios suficientes para decir que el individuo es quien puede determinar su entorno, aquellos a quienes su entorno los ha determinado siempre van a decir completamente lo contrario.

No igual de fácil que un joven de 20 años que estudia en una universidad privada, que puede conseguir un trabajo gracias a que alguien en su familia conoce a otra persona, y que no tiene que preocuparse por su manuntención, diga que puede cambiar al mundo; a que un mismo joven de 20 años que vive en situación de pobreza y tuvo que dejar de estudiar para poder subsistir, pueda decir lo mismo. Nuestro entorno nos abre puertas y nos constriñe, muchas veces porque estamos insertos en estructuras que van más allá de nosotros, y son elementos que limitan nuestra agencia de manera importante.

La estructura social es un concepto controvertido, pues hay autores que la asumen como un elemento estático y determinado, mientras que hay otros que la asumen como una idea abstracta que no puede comprobarse en lo empírico. Hay otros autores que aseguran que la estructura social es dinámica y está en constante movimiento. Pero dejando de lado el debate ontológico, al buscar una definición concreta de estructura social, me encontré con la siguiente conceptualización:

[…] toda estructura social compleja se descompone en grupos con roles diferenciados y, por ende, complementarios. En este sentido las estructuras definen la posición del grupo en el contexto. Un grupo en el seno de una estructura social compleja «se caracterizará, pues, esencialmente, por su rol, por su situación y por la conciencia que adquiere de sí mismo y de los lazos que le unen con los otros»

(Badía, 1975, p. 23)

Así pues, si bien puede que la estructura en muchos casos no obligue al individuo como una institución coercitiva, la noción de pertenencia a un determinado espacio nos mantiene atados a él y a nuestros propios grupos. Como se menciona, la estructura está conformada por grupos de individuos que asumen roles complementarios y/o diferenciados. Para ello, se crea toda una conceptualización compartida del «otro», en el que el mismo individuo reconoce que tiene un rol dentro de su grupo, en contraposición del que otro tiene en su propio contexto. Por eso, creamos categorías que excluyen, que estigmatizan, para que se pueda mantener esta estructura andando. Se crea toda una narrativa de que somos «los buenos contra los malos», «los pobres contra los ricos», «ellos contra nosotros» y se desarrolla un discurso generalizado en el que el juego siempre se asume como uno de suma-cero, en el que para que unos ganen otros tienen que perder.

La influencia de la estructura sobre nosotros se hace visible desde el momento en que asumimos que nuestro rol en los espacios que concurrimos está dado. Que en nuestro entorno inmediato se necesite de nuestra fuerza de trabajo o no, es una cuestión que está, por mucho, fuera de nuestra capacidad de agencia. Hay toda una serie de cosas que venimos cargando desde el momento en que nacemos, porque a nuestros padres les tocó cargar con ellas también. Las mujeres heredamos la opresión del patriarcado, los hombres heredaron la presión de proveer, los jóvenes heredamos la precariedad, los que nacimos en el siglo XXI heredamos las consecuencias del cambio climático, y todas esas cosas no son culpa de nosotros.

Sin embargo, no hay que olvidar que heredamos cosas buenas también. Heredamos los derechos por los que nuestros antepasados lucharon, heredamos el bienestar, heredamos las facilidades que vinieron gracias a la lucha de nuestros padres y nuestros abuelos, heredamos la tecnología, heredamos una vida más larga y heredamos mucha más libertad, aunque a veces parezca que la estructura nos está destruyendo. Es una realidad, escapar de la estructura es cuestión de privilegios, es cuestión de haber nacido en el grupo social con más facilidades y es cuestión a veces de mucha suerte. Pero tampoco hay que olvidar que la estructura la creamos nosotros, y la otredad se va cayendo conforme nos vamos dando cuenta de que no somos antagonistas; la verdadera otredad está en las estructuras que nos restringen, y son a esas a quien tenemos que cuestionar primero, antes de señalarnos con el dedo.

28/03/2020: Los comentarios vertidos en el foro trajeron a la mesa un asunto muy relevante, el acceso al conocimiento. La pertenencia a cierta clase social condiciona muchísimo del acceso que una persona tendrá al conocimiento en su vida, pues muchas veces esa forma de conocer está impuesta desde la lógica de las clases sociales más privilegiadas. En uno de los comentarios que más me llamó la atención, Alexia mencionaba algo muy atinado, que la educación muchas veces no hace sentido a nuestro contexto. Por ejemplo, los libros de educación básica nos enseñan un montón de cosas que a nosotros nos hacen sentido desde nuestro ámbito urbano, sin embargo en el documental podíamos ver que el conocimiento aplicado en otros contextos no está relacionado con lo académico, sino que son las habilidades prácticas las que tienen una mayor relevancia en la vida de los individuos de esas comunidades en específico, porque su contexto así se los demanda.

Referencias

Badía, J. F. (1975). En torno a los grupos sociales, su jerarquía y la noción de estructura social. Revista de estudios políticos. ISSN 0048-7694. No. 199. Págs. 7-64.

Un comentario en “Condiciones sociales

  1. Avatar de alejandradlatorre

    Muy buena reflexión, Karla. Efectivamente hay un viejo debate entre la defensa de la agencia y la de la estructura social. No podemos hablar de agencia sin atender el tema de las condiciones de vida diferenciadas y el acceso a los privilegios.
    Lo que nos muestra crudamente el documental estos niños y niñas heredaron una posición en la estructura social, como bien dices, es la estructura social (que hace que las oportunidades estén segmentadas desde el nacimiento) lo que hace que la posición social sea algo difícil de mover, y sea algo que se herede inevitable e injustamente por generaciones.
    Podemos pensar ahora, de qué manera la estructura social resulta otro factor que determina nuestra manera de conocer, es decir, de entender el mundo.

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