Ciencia e ideología

Fourez define a los discursos ideológicos como «aquellos que se presentan como una representación adecuada del mundo, pero que tienen más un carácter de legitimación que un carácter únicamente descriptivo» (Fourez, 1998, p. 1). En mis palabras, los discursos ideológicos son aquellos que buscan apelar a la validación a través de ideas, valores o sentimientos compartidos por un grupo en específico de individuos. Es innegable que las ideologías, llevadas al extremo pueden ser perjudiciales para grupos que se oponen a ésta, y usualmente los discursos basados en ideologías tienen como finalidad homologar las ideas de quienes las comparten y que de esta forma haya un menor cuestionamiento hacia ellas.

En mi disciplina, Relaciones Internacionales, un discurso ideológico que yo he encontrado presente en la academia, es que hay países a los que supuestamente se les «da todo» para desarrollarse, pero que no lo hacen porque solo quieren recibir los beneficios y no adoptar los compromisos necesarios. Sobre todo aquellos académicos alineados con la visión occidental, institucionalista y de la cooperación para el desarrollo, son quienes afirman esto basados en la observación de casos en los que países insertos en mecanismos institucionales de cooperación tuvieron malos resultados (como por ejemplo, la percepción de que Grecia dentro de la Unión Europea solo absorbía los beneficios sin comprometerse más en su política interna). Creo que el efecto que estos discursos tienen, es que estigmatizan a un pueblo entero por condiciones específicas en las que estuvieron insertos y no se detienen a analizar las condiciones estructurales que pudieron haber orillado a una situación así.

Desde la posición de privilegio de estos investigadores, se legitima la veracidad de su discurso. Se asume que porque dichas afirmaciones vienen desde Europa, entonces automáticamente son verdaderas y son universales. Sin embargo, no se repara en analizar que la escuela de pensamiento en la que están insertos estos académicos responde a una visión parcial de las situaciones, que en gran medida está condicionada por su contexto. Creo que es importante que cuestionemos de dónde vienen las ideas de quienes las escriben, y si están reproduciendo un discurso que se les fue enseñado como verdadero. Es muy importante tener cuidado en no caer en cegueras paradigmáticas, como ya lo veíamos en otro tema anteriormente, para poder cuestionar a quienes sí lo están haciendo, y entender que sus ideas son un reflejo de un discurso que han interiorizado por años y que no han podido cuestionar, a pesar de dedicarse a la ciencia.

26/04/2020: Después de leer los comentarios en el foro, puedo concluir que muchas veces una de las razones por las que la ciencia se ve muy influenciada por ideologías es debido a que quienes financian los estudios científicos son quienes tienen el dinero suficiente para decidir cómo va a operar ese nuevo conocimiento generado. Además, muchas veces la ciencia se convierte en un club de ciertas personas que no tienen muchas veces perspectiva muchos fenómenos que pasan fuera de su esfera contextual, y por lo tanto terminan permeando ideologías que pueden ser perjudiciales para una mayoría que no encaja en la realidad que ellos perciben. Por lo tanto, considero que se debe cuestionar siempre de dónde viene el conocimiento que consultamos, y revisar quiénes son los que financian las investigaciones, porque pueden tener un gran impacto en la forma en que se presenta la información dependiendo de a quién busque beneficiar o qué discurso intente legitimar.

Referencias

Fourez, Gérard (1998). La construcción del conocimiento científico, Madrid: Narcea Ediciones, Segunda Edición.

Un comentario en “Ciencia e ideología

  1. Avatar de alejandradlatorre

    Muy completa reflexión, y excelente ejemplo relacionado con las relaciones internacionales, Karla. Me parece que el texto de Fourez nos ayuda a definir de manera clara a la ideología como las creencias (no necesariamente verdaderas) que se sostienen como verdaderas en defensa de intereses de algún grupo social, y para su beneficio. Así, podemos darnos cuenta de muchos discursos ideológicos con los que vivimos, y que hemos aceptado, no como ideología, sino como verdad.
    Efectivamente el papel de la ciencia ha sido romper ese sesgo ideológico atendiendo los fenómenos, pero también debemos darnos cuenta que la ciencia misma también puede presentar discursos ideológicos.

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